Mi madre se drogaba mientras estaba embarazada de mí y, a causa de eso, nací prematuro, a los siete meses. No tuve ningún problema grave de salud, solo nací con el paladar abierto y era más pequeño de lo que debería haber sido. Nunca desarrollé ninguna otra complicación. Mi piel es muy sensible, pero supongo que, a pesar de haber sido tan pequeño al nacer, mi estatura terminó siendo normal para mi país.
Me hicieron dos o tres cirugías para corregirme el paladar y ahora puedo pronunciar bien las palabras y tragar la comida como cualquier persona.
Aún recuerdo las noches y los días en los que mi padre se enojaba con mi madre y teníamos que encerrarnos en una habitación a esperar a la policía, que al final nunca hacía nada. La casa era un montón de mierda desordenada y drogas regadas por todas partes, cerveza, marihuana, cristal y cosas rotas que mi padre le rompió a mi madre en sus ataques de ira cuando estaba borracho. Durante mi adolescencia reflejé toda esa rabia contra mi madre, destruía sus cosas, robaba, insultaba y maltrataba a cualquiera que pudiera.
En prácticamente todas las etapas escolares sufrí maltrato y acoso, o al menos así lo sentía. La mayoría de mis compañeros me molestaban o me veían como un raro de mierda. No tenía amigos, nunca los tuve realmente, y jamás fui la persona más importante para alguien. Es triste darse cuenta de que nunca le importe de verdad a alguien, que nunca fui la primera opción de alguien y que nunca lo seré. Estoy solo y terminaré mal.
Me hicieron dos o tres cirugías para corregirme el paladar y ahora puedo pronunciar bien las palabras y tragar la comida como cualquier persona.
Aún recuerdo las noches y los días en los que mi padre se enojaba con mi madre y teníamos que encerrarnos en una habitación a esperar a la policía, que al final nunca hacía nada. La casa era un montón de mierda desordenada y drogas regadas por todas partes, cerveza, marihuana, cristal y cosas rotas que mi padre le rompió a mi madre en sus ataques de ira cuando estaba borracho. Durante mi adolescencia reflejé toda esa rabia contra mi madre, destruía sus cosas, robaba, insultaba y maltrataba a cualquiera que pudiera.
En prácticamente todas las etapas escolares sufrí maltrato y acoso, o al menos así lo sentía. La mayoría de mis compañeros me molestaban o me veían como un raro de mierda. No tenía amigos, nunca los tuve realmente, y jamás fui la persona más importante para alguien. Es triste darse cuenta de que nunca le importe de verdad a alguien, que nunca fui la primera opción de alguien y que nunca lo seré. Estoy solo y terminaré mal.