Quiero relatar por este medio aquella vez que di mi primer beso. Fue en primer grado, primero de primaria, como sea que le llamen. Me gustaba mucho una niña llamada Rosa, compañera mía. No hablábamos mucho pero recuerdo que me llamaba mucho la atención, así que, naturalmente, intenté acercarme en algunas ocasiones pero no lograba llegar a nada.
Un día, a la hora del recreo, la miré comiendo fuera del aula y, en compañía de varios compañeros, fui donde estaba y les dije que la sostuvieran y no la dejaran ir. Sinceramente, no tengo idea de por qué esos imbéciles me hicieron caso, pero así fue, la inmovilizaron tal como lo pedí. Fue en ese momento cuando la besé a la fuerza por unos segundos, quizás un minuto, junto al ruido de aquellos niños en sus oídos. Luego, simplemente me fui.
Rosa no le comentó nada de lo sucedido a nuestra maestra y tampoco recuerdo cómo fue la vibra entre ella y yo después de eso, la verdad. Solo espero que lo haya olvidado.
Un día, a la hora del recreo, la miré comiendo fuera del aula y, en compañía de varios compañeros, fui donde estaba y les dije que la sostuvieran y no la dejaran ir. Sinceramente, no tengo idea de por qué esos imbéciles me hicieron caso, pero así fue, la inmovilizaron tal como lo pedí. Fue en ese momento cuando la besé a la fuerza por unos segundos, quizás un minuto, junto al ruido de aquellos niños en sus oídos. Luego, simplemente me fui.
Rosa no le comentó nada de lo sucedido a nuestra maestra y tampoco recuerdo cómo fue la vibra entre ella y yo después de eso, la verdad. Solo espero que lo haya olvidado.